viernes, 18 de abril de 2008

Esperas

Recuerdo mi primera gran espera a él, mi primer gran novio: Yo aún vivía en el pueblo y él en la ciudad, estudiando en la universidad. Ese fin de semana iríamos con mi familia a esa ciudad, a visitar a nuestra abuela. Hace unos 29 años atrás (uyyy, cuántos!!!)no contábamos con ningún medio tecnológico que nos comunicara, solo la carta enviada por correo que, cuando llegaba a destino, traía noticias tan viejas que ya no servía de mucho.
Habíamos quedado, no se cómo, en que él iría a visitarme al departamento de mi abuela.
Era domingo, y toda la familia estaba reunida, como acostumbrábamos hacerlo por aquellas épocas.
Recuerdo que cuando estaba acercándose la hora convenida me dispuse a esperarlo mirando por la ventana de la cocina, único lugar desde el que se veía la calle y la esquina en donde paraban los autobuses que lo traerían a él, el flamante novio.
Así pasó mi día domingo de vaya a saber qué mes, mirando por esa ventana de la cocina, esperándolo inútilmente, porque ese día él no llegó.

A esa espera se sucedieron otras tantas. De llamados, de emails, de cartas, de mensajes en contestadores, de mensajes de texto, de una aparición en el messenger.

Pero a pesar de la tecnología y de los medios, se mantiene en mi ritual aquella espera mirando a través de la ventana que dá a la calle.

7 comentarios:

Carlos Paredes Leví dijo...

Si hay algo que no nos gusta nada en esta vida, son los tiempos muertos. La espera necesaria hasta que llega un acontecimiento ansiado.
Me viene a la mente una cita que tuve hace años. Yo no la conocía personalmente y eso me producía cierta inquietud. Tanta, que me salió un grano en el entrecejo, que amenazaba crecer y asemejarme a una cría de unicornio. Al final, el día llegó, como llega todo y no hubo problema pero, aún me veo en el espejo echándome crema de aceite de árbol de té en el puñetero grano.
Un saludo.

Gi dijo...

Ya te lo dije; es una cuestión de género. Nosotras esperamos siempre, toda la vida, diferentes cosas. En lo referente a una presencia masculina, esperamos siempre, y casi siempre me atrevo a decir, de la manera en que lo planteaste en el post.
Ellos no esperan, o al menos, no así. Ellos provocan nuestras esperas, nunca las padecen.
A nosotras se nos pasan los domingos, semanas, meses, esperando.
Ellos viven
Uy! que resentida sueno! Pero no tengo razón?
Besos

Carlos Paredes Leví dijo...

No, Laluz, no tiene razón....

t dijo...

El tiempo no espera, yo tampoco.

Carlos Paredes Leví dijo...

Hag Sameaj para vos y los tuyos...¡

Beduina dijo...

Carlos,
Si, todos los momentos llegan, el problema es cuando no se cumple lo que esperabamos.
Y entonces nos reinventamos otra espera.
Saludos y Jag Sameaj para ti y tu familia,

Luz,
Vos no dijiste eso, vos dijiste:
"Ellos esperan mirando nada", y esa es la diferencia entre los dos generos. Ellos mientras esperan hacen algo, no miran, o miran la TV.
Besos,

Marcelo Levit,
Tenia un amigo de Rosario que vivia en Tel Aviv con ese mismo nombre al que le decian Lechu,
Saludos y gracias por pasar por aqui

Carlos Paredes Leví dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.